1.5.08

Méritos

¡Vive Dios!

¿Por qué a mí y a mis hijos? Nosotros que nos limpiamos el culo con papel, comemos mucha más carne de la necesaria y compramos cada tres meses algún un aparatejo electrónico nuevo que ya teníamos con componentes altamente tóxicos. Nosotros que reciclamos una parte ínfima de todos lo envoltorios ridículos que ocupan tres veces más espacio que cualquier cosa que adquiramos. Que desinfectamos compulsivamente con productos químicos tanto lo necesario como lo innecesario. Que sabemos perfectamente las tragedias del tercer mundo que se esconden tras los productos de marca que compramos y contemplamos nuestra dosis diaria de injusticia en las noticias para sentir una indignación tan purificadora como inútil. Que ponemos el grito en el cielo, en la tierra y donde haga falta para que se nos tenga en cuenta, exceptuando las intituciones pertinentes y sin ejercer en demasía nuestro derecho a protestar ante los organismos de poder.
¿Por qué a mí? Que cojo católicamente el coche cada mañana para ir al trabajo yo solito con 4 plazas libres y quemando gasofa a muerte porque los medios de transporte no son para mí (son para los demás). Que acepto que destrocen mi entorno natural, que escojo los escandalos seleccionados para indignarme y gasto porque es el estilo de vida que la sociedad me impone.

Pero ¿¡qué he hecho yo!?

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