26.6.07

La chica de los ojos azules.

Este post lo escribí a finales de la primavera del 2007. O principios del verano. No lo colgué en su día. No se el porque, pero cayó en el olvido después de que l terminara. Ahora lo cuelgo. Más vale tarde que nunca.

Hace un par de semanas. Después de correrme una seńora juerga con mi buen amigo Kuba. Volvía a eso de las tres amaneciendo. Si, amigos, en Varsovia en veranico a eso de las tres el sol empieza a asomarse. Eso sí , amanece y anochece mucho más despacio. El ocaso y el alba aquí se regocijan más. El caso es que en estos meses ando con la alergia un poco maltrechaillo y me lloran los ojos y moqueo que para qué contaros.
La mitad del Camino desde el bar hasta mi casa fue bien. Hasta que llegue al parque que rodea a el Palacio de la Cultura y la Ciencia, enorme edificio tan monumental como fálico al cual adoro y algún día me pararé a hablar de él. En ese parque hay algo que despierta mi llantina y mi moquera que da gusto. Así que mi rosto empezó a emanar efluvios de porquería más de la cuenta. Yo me lo tomé con naturalidad y resignación y no pensé mucho en ello para no martilizarme. Simplemente continué mi camino.
Ya cerca de casa me crucé con un grupo de chavales de unos dieciocho o veinte ańos que se movían con entusiasmo. Yo soy un mirón nato. Me gusta ver a la gente desde un ventana o en la parada, en el metro de Madrid (que a veces tanto añoro), mientras están a sus cosas o a las de otros. Y si hay alguien a quien mirar, miro. Así que mientras me cruzaba con los chavales me puse a observarlos y me tropecé con la mirada de una chica de ojos claros, claros, y nariz aguileña que me miraba como sorprendida. Yo agilipollado por los ojazos de la niña, la alergia y la curiosidad que despertaba en mí esa expresion de sorpresa casi enternecedora, no conseguí retirar la mirada de sus ojos hasta que mientras nos cruzabamos casi nos partimos ambos el cuello. Al estar apunto de perder contacto visual ella se giro de cuerpo entero y paseando hacia atrás para no dejar su camino (demostraba la encantadora energia e inquietud propias de su juventud) y me pregunto "Co się stało?" (¿qué pasó?)
Yo, todavía un poco torpe en eso del polaco, pensé ante tanta energía que la chica se había incomodado por mi mirada y quería una revancha y/o vacilarme un poco al cobijo de sus amigos. Lejos de querer problemas también me puse a pasear para atras para no dejar de alejarme y solte un "Nic. Przeprszam" (Nada. Perdon.) con un excelente acento de guiri costipao. La chica se paró, torcio un poco la cabeza y me examinó mientras mie alejaba. Su gesto se volvió entre apenado y decepcionado. Se encogió de hombros mirandome y se volvió para seguir su paseo nocturno con los amigos.
En lo que me quedaba de camino a casa en mi desorientada cabeza pasaron muchas reflexiones intentando aclarar que puñetas había pasado. Lo primero que pensé, con mi usual optimismo y pecando de narcisista, como tantas veces, era que la chica quería algo conmigo para rematar la noche. Esa idea se intercalaba con que quería bronca, pero no me encajaba con la mirada de tristeza del final. Luego pensé que a lo mejor me había confundido con alguien. En Espańa me pasaba mucho, pero aquí en Polonia no me parezco a practicamente nadie de la ciudad. Que será, será...
Y después de entrar en el portal, como tantas veces encontré la respuesta ante un espejo. Lo sé, me encantan los espejos y soy un pesado con ellos. Pero la verdad la encontré ante el espejo del ascensor cuando vi las pintas que tenía, muy lejos de ser atractivas. Mis ojos estaban rojísimos e inchados. Tenía el pelo mal recogido y la camisa torcida y arrugada. Parecía la típica víctima emocional que había estado llorando horas y horas. Entoces recorde que el dichoso "Co się stało?" lo había usado una amiga mia ante una niña que estaba llorando en un parque. La chica de la preciosa nariz aguileña y los ojos claros se había movido por compasión. Quería ayudar. No me retiraba la mirada porque entendía la mía como un auxilio. Cuando llegué a casa y me acosté junto a mi queridísima, tardé mucho en reconciliar el sueńo. Estaba demasiado excitado ante lo que me había pasado, por hermoso. Tenía un dope de belleza.

malentendido.

1. m. Mala interpretación, equivocación en el entendimiento de algo.

ayuda.

(De ayudar).


1. f. Acción y efecto de ayudar.

2. f. ayuda de costa.

3. f. Persona o cosa que ayuda.

4. f. Entre pastores, aguador.

5. f. enema2.

6. f. Equit. Estímulo que el jinete comunica al caballo por medio de la brida, espuela, voz o cualquier otro medio eficaz.

7. m. Subalterno que en alguno de los oficios de palacio servía bajo las órdenes de su jefe. Ayuda de la furriera

8. m. Mar. Cabo o aparejo que se pone para mayor seguridad de otro.

~ de cámara.

1. m. Criado cuyo principal oficio es cuidar del vestido de su amo.

~ de costa.

1. f. Socorro en dinero para costear en parte algo.

2. f. Gratificación que se solía dar, además del sueldo, al que ejercía algún empleo o cargo.

~ de oratorio.

1. m. Clérigo que en los oratorios de palacio hacía el oficio de sacristán.

~ de parroquia.

1. f. Iglesia que sirve para ayudar a alguna parroquia en sus ministerios.

~ de vecino.

1. f. coloq. Auxilio ajeno. No necesitar ayuda de vecino.

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