Sueños.
Tengo el colon irritable. Eso implica tener dolores de barriga y sueños pesados dos o tres días a la semana y tener tendencía a los gases. Es lo que cambiaría de manera radical en mi vida si me dieran a escoger. Pero no hay nadie que pueda darme a escoger en ese tema. Así que me jodo. Sueño y punto.
El caso es que no hace mucho tuve un par de días más extresantes de lo normal y el coloncín de los huevos me dió la tabarra. La ventaja de estos dolores es que me acuerdo de lo que sueño. La mala es que sueño cosas raras de cojones. Os voy a comentar algunos sueños que recuerdo.
He soñado que estaba en mi pueblo en pleno verano, al sol torrandome. Sentía el calorcito y todo. Eso no es raro si no fuera por que mis familiares me hablaban en polaco y me pedían que les trajera fuet de Polonia.
Creo que he hecho el amor en sueño con el noventa porciento de mis amistades femeninas. Pero siempre en plan raro. Una tenía en el lugar del ombligo un pezón. De verdad que un pezón precioso. A ver si los transgenicos empiezan a funcionar mejor y hacen cositas tan bonitas como las que yo he visto en sueños. También soñé que una de mis amantes fantásticas podía practicar felaciones con la entrepierna. Os parece una chorrada pero el día que encuentre a una mujer que sepa hacer una felación con su señora rajita... me caso.
También he soñado que me comía mi cuerpo en mi funeral. Era un festín con muchos invitados conocidos. La parte más sórdida es que mi primito Javi lloraba porque no quería comerse mi lengua. Yo me picaba con él y le gritaba; ¿¡Para ésto me muero yo?!
Como mucha gente, he suplicado al diablo por que éste, hijo de puta él, se quería llevar a mis padres al infierno antes de tiempo y de manera injusta (son un par de santos que lo único malo que ha hecho en sus vidas es pasarse de buenos). Me decía que si quería de verdad verlos, tendría que ser un hijo de puta el resto de mi vida para ir al infierno después de mi muerte. Estaba dispuesto a hacerlo.
He estado buscando mi extraviada pierna derecha. Sin la cual no me quedaba tranquilo antes de coger un avión a América latina. Avión al que podía perseguir mientras despegaba y salir y entrar de él repetidas veces para preguntar por mi patorra.
Me he caido del Palacio de la cultura de Varsovia, de un pirulí rosa, de mi casa de Madrid y Varsovia, por muchísimas escaleras de distintos rellanos y de un caballo y me he despertado en el momento del hostión.
He saltado repetidas veces cayendo a pisotenes en en la azotea de una de las torres de la puerta europa para que ésta se inclinara hasta tocar a su pareja.
He tenido que buscar el funeral de Kuba, mi hermano adoptivo en Polonía, mientras la gente celebraba un carnaval de lo más colorido por esta ciudad gris.
Me he cabreado con mi hermano José Manuel por robarme a mi novia. Una tal Agata. La cual cada vez tenía la cara de alguna de la mujeres importantes en mi vida. Le he tirado a un pozo y, arrepentido, me he pasado el resto del sueño pasándole con el cubito y la cuerda toda la comida y cosas que necesitaba o me pedía previa búsqueda surrealista. Recuerdo que lo último que le mandé fue a la tal Agata con la cara de mi primera novia, Martita.
He visto a mi hermano Emilio llorar por una flor gigantesca en medio de un parque nevado. "Siempre llega el invierno" decía el jodio, en plan carpe diem o tepus fugit. En pelotas en medio de ese parque nevado que a mí me pilla de camino al trabajo. La verdad es que no sé como ha hecho mi cerebro para construir una imagen de mi hermano Emilio llorando.
He tenido que preparar un banquete (El cocido fernandino que le prometí al Guille para su boda) con ayudantes que eran personas diferentes a cada momento y se extraviaban incesantemente en una cocina enorme y antiquísima. Preciosa.
Me he quedado a solas con una rata en una tienda da campaña y un rollo de papel higiénico como única arma e incapaz de abrir bien los ojos.
He llegado a doblarme tanto como para poder hacerme una felación y he descubierto que mi picha es una lombriz de gominola.
He matado a Zapatero asustandole porque intentaba violar a los niños de la academía de dibujo en la curraba en Madrid.
Con Rajoy he hablado de negocios. Él me pedía dinero. Eso no se sale tanto de la realidad. Lo jodio es que me caía bien.
En fin. He soñado e imaginado muchas cosas con los retortijones jodiendome en la cama. Por eso cuando veo una peli como Muhol and Drive no me impresiona y me aburro. No me dice nada nuevo. No me aporta nada. Toda mi vida he tenido sueños raros y una imaginación un poco exagerada.
Esa película es una mierda. ¿Vale?
El caso es que no hace mucho tuve un par de días más extresantes de lo normal y el coloncín de los huevos me dió la tabarra. La ventaja de estos dolores es que me acuerdo de lo que sueño. La mala es que sueño cosas raras de cojones. Os voy a comentar algunos sueños que recuerdo.
He soñado que estaba en mi pueblo en pleno verano, al sol torrandome. Sentía el calorcito y todo. Eso no es raro si no fuera por que mis familiares me hablaban en polaco y me pedían que les trajera fuet de Polonia.
Creo que he hecho el amor en sueño con el noventa porciento de mis amistades femeninas. Pero siempre en plan raro. Una tenía en el lugar del ombligo un pezón. De verdad que un pezón precioso. A ver si los transgenicos empiezan a funcionar mejor y hacen cositas tan bonitas como las que yo he visto en sueños. También soñé que una de mis amantes fantásticas podía practicar felaciones con la entrepierna. Os parece una chorrada pero el día que encuentre a una mujer que sepa hacer una felación con su señora rajita... me caso.
También he soñado que me comía mi cuerpo en mi funeral. Era un festín con muchos invitados conocidos. La parte más sórdida es que mi primito Javi lloraba porque no quería comerse mi lengua. Yo me picaba con él y le gritaba; ¿¡Para ésto me muero yo?!
Como mucha gente, he suplicado al diablo por que éste, hijo de puta él, se quería llevar a mis padres al infierno antes de tiempo y de manera injusta (son un par de santos que lo único malo que ha hecho en sus vidas es pasarse de buenos). Me decía que si quería de verdad verlos, tendría que ser un hijo de puta el resto de mi vida para ir al infierno después de mi muerte. Estaba dispuesto a hacerlo.
He estado buscando mi extraviada pierna derecha. Sin la cual no me quedaba tranquilo antes de coger un avión a América latina. Avión al que podía perseguir mientras despegaba y salir y entrar de él repetidas veces para preguntar por mi patorra.
Me he caido del Palacio de la cultura de Varsovia, de un pirulí rosa, de mi casa de Madrid y Varsovia, por muchísimas escaleras de distintos rellanos y de un caballo y me he despertado en el momento del hostión.
He saltado repetidas veces cayendo a pisotenes en en la azotea de una de las torres de la puerta europa para que ésta se inclinara hasta tocar a su pareja.
He tenido que buscar el funeral de Kuba, mi hermano adoptivo en Polonía, mientras la gente celebraba un carnaval de lo más colorido por esta ciudad gris.
Me he cabreado con mi hermano José Manuel por robarme a mi novia. Una tal Agata. La cual cada vez tenía la cara de alguna de la mujeres importantes en mi vida. Le he tirado a un pozo y, arrepentido, me he pasado el resto del sueño pasándole con el cubito y la cuerda toda la comida y cosas que necesitaba o me pedía previa búsqueda surrealista. Recuerdo que lo último que le mandé fue a la tal Agata con la cara de mi primera novia, Martita.
He visto a mi hermano Emilio llorar por una flor gigantesca en medio de un parque nevado. "Siempre llega el invierno" decía el jodio, en plan carpe diem o tepus fugit. En pelotas en medio de ese parque nevado que a mí me pilla de camino al trabajo. La verdad es que no sé como ha hecho mi cerebro para construir una imagen de mi hermano Emilio llorando.
He tenido que preparar un banquete (El cocido fernandino que le prometí al Guille para su boda) con ayudantes que eran personas diferentes a cada momento y se extraviaban incesantemente en una cocina enorme y antiquísima. Preciosa.
Me he quedado a solas con una rata en una tienda da campaña y un rollo de papel higiénico como única arma e incapaz de abrir bien los ojos.
He llegado a doblarme tanto como para poder hacerme una felación y he descubierto que mi picha es una lombriz de gominola.
He matado a Zapatero asustandole porque intentaba violar a los niños de la academía de dibujo en la curraba en Madrid.
Con Rajoy he hablado de negocios. Él me pedía dinero. Eso no se sale tanto de la realidad. Lo jodio es que me caía bien.
En fin. He soñado e imaginado muchas cosas con los retortijones jodiendome en la cama. Por eso cuando veo una peli como Muhol and Drive no me impresiona y me aburro. No me dice nada nuevo. No me aporta nada. Toda mi vida he tenido sueños raros y una imaginación un poco exagerada.
Esa película es una mierda. ¿Vale?

2 Comentarios:
Tu el colon, pero yo tengo los magallanes bien hinchados.
tuuu, mulholand drive...
es guay
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